Miércoles 27 de abril de abril de
2016
Al comenzar a clase les leí
el libro de Kipatla, fue la mamá de Aleydis a hablar con el maestro Edgar. Después
de leer les explique para que íbamos a utilizar las caritas de foami que había pegado
un día entes en la pared junto un pequeño pizarrón y las fichas, les dije que
era para que ellos mismos reflexionaran sobre la que habían aprendido y
realizado durante cada día de clases, con su nombre en un palito de madera lo
iban a depositar en cada una de las caritas según lo que cada quien lo
considerara, en el pizarrón pequeño íbamos anotar lo que íbamos aprender y según
el desempeño que ellos mostraran era el color de ficha que se les iba a
entregar.
Comenzamos con la clase
de español y de manera general revisamos lo que íbamos a realizar durante esta práctica
social del lenguaje, leímos el propósito y con ayuda de los alumnos escribí en
el pizarrón pequeño el objetivo y como lo íbamos a realizar. El proyecto trata
sobre las adivinanzas un día antes les había encargado que investigaran adivinanzas
en su casa y las llevaran de tarea, también se apoyaron con las que venían en
su libro, comentamos de manera grupal que características tenían las adivinanzas,
llegaron a la conclusión de que algunas riman y que otras entre el juego de
palabras dicen la respuesta. Les pedí que sacaran una hoja de color y blanca
para realizar un horigami de papel que se llama “saca piojos” y con ayuda de
este juego compartiéramos nuestras adivinanzas, les iba explicando paso a paso
para armarlo, posteriormente cada quien eligió las adivinanzas que iba incluir,
les di un rato para que entre ellos jugaran y se preguntaran, esta actividad
nos llevó hasta salir al recreo por lo que no alcanzamos a ver el tema de matemáticas.
Cuando entramos de receso
trabajamos con la entidad donde vivo comenzamos a leer los aprendizajes
esperados, pero no alcanzaba a escuchar a la nina que los estaba levendo,
regresaron muy inquietos les dije que se pusieran de pie para jugar el juego de
enanos y gigantes pero tampoco guardaban silencio para comenzar a jugar, les pedí
que se volvieran a sentar y les comente que me moleste porque no escuchaban la indicación
y que esa era la primera regla para jugar o para saber que iban a ser y que si
se seguían portando así íbamos a suspender las dinámicas, algunos se
disculparon y dijeron que se comprometían a escucharme cuando diera alguna indicación.
Después leímos en el libro de Jalisco de manera individual e identificamos las
ideas principales de cada párrafo, quien fue terminando de leer les entregue
una copia con ejercicios de la lectura, la mayoría no alcanzo a terminar, se
los deje de tarea, les pedí que guardaran todas sus cosas y les comencé a
repartir el palito de madera con su nombre para que lo depositaran según donde creían
que debería según su desempeño del día. La mayoría lo coloco en regular, el
resto en bien y dos en mal.


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